7/11/2008

La cantidad de la calidad

Contaba que por influencias de mi curiosidad y de mi amigo Leo había hecho una cita para que se leyeran mis "registros akásicos".

Cerca de las 13:00 del viernes tomé el "planito" que esmeradamente Leo dibujó, me monté en el auto, encendí la radio y como presagio: John Lennon cantaba:
"Here we go again", (Here we go again,here we go again and again,wond'rin' how it all began,wond'rin' will it ever end.Round and round we go,where it's going, nobody knows.Though i know we've been this place before,someone keeps on moving the door.)
"Aquí vamos nuevamente, imaginando como todo comenzó, imaginando como acabará. Rodando vamos, hacia donde nadie sabe. Aunque piense que estuve en este lugar anteriormente, alguien sigue moviendo la puerta"

En un barrio no muy lejos del centro una linda casita en el medio de la cuadra, no tuve que golpear la puerta, una mujer vestida prolijamente, pelo rubio, de unos treinta y monedas de edad, con gestos muy amable preguntó: "Alfredo"?
asentí, la seguí a una pequeña adición de la casa. Una barbacoa que ahora ejerce otro destino, pintada con colores neutros, 2 sillas enfrentadas y una foto que no recuerdo bien, en el medio de las sillas sobre el costado izquierdo una mesita con un florero y un recipiente de vidrio con papeles rotos.

Nos sentamos y lo primero que dijo fué que sentía que yo no estaba muy convencido en lo que ella ofrecía, a pesar de que intuia que estaba dispuesto a saber. Asentí.

"Podrías poner tus nombres completos y apellidos también", me acercó una planilla con un instructivo donde se describía el sentido de lo que ibamos a experimentar.
Me pidió que cerrara los ojos y seguidamente imploró por permiso a sus maestros y mi alma para leer mis registros.

"Me dicen que sos muy terco y análitico, que dejes de estar calculando las preguntas antes que las respuestas y viceversa" No muy original, cualquiera que me conoce lo podría haber dicho, pero ella no me conocía.
Me habló del mi karma y dharma, de mi pasado y mis incoherencias.
Pregunté por mis disyuntivas y mis própositos.

Afirmó que en vidas pasadas había sido cura, prestamista, guerrero, mujer y esclavo, que maté, odié y amé. Qué tengo que dejar de oir a mi mente y más a mi alma, ser más intuitivo y no tan calculador.

Por una hora y podría haber sido más ,el constante fué que calculaba mucho, y lo estaba haciendo a medida que ella hablaba, consecuentemente consideraba con atención y cuidado lo que decía, medía el sentido o significado.

Me preguntó si había traido grabador que lo podía usar, lo intenté pero por extrañas circunstancias no funcionó.

Más adelante les sigo contando.





No hay comentarios.: