2/21/2008

A reblodar, muchachos esta noche...


Y como decía anteriormente la semana de Carnaval en este país es un relajo, de musculos y laxitud en el cumplimiento de las normas (y me abstengo al significado mismo de la palabra)
Resulta que como no puedo con mi condición de querer ser más de lo que puedo, le dí el número de celular a mis clientes con la condición que no llamaran el lunes y martes. Mi intención estaba en no desatenderlos y de tener el stock necesitado iba a la tienda y les proporcionaba el item precisado.
Lunes, riiiing! "ché Alfredo a vós te parece que el lunes después de esta semana me puedas conseguir el .....", mmmm, menos mal que pedí lunes y martes libres de toda carga....!!
Esa llamada me presagiaba que el descanso no llegaría pero me equivoque tuve que venir solamente 3 veces (!?) en el correr de la semana, realmente por pavadas, cosas chicas que no justificaban en absoluto haber permanecido abiertos. Un acierto, aunque sin saberlo la semana después sería otra historia.
Mis proyecciones de quietud absoluta en el mes de Febrero se quebraron rápidamente el mismo lunes, como por arte de Mandinga me hicieron pedidos que un simple mortal no hubiese podido cumplir en tiempo y forma.
Lo asumí , me saqué los lentes desgarré mi camisa y dejé que el logo rojo que se veía en mi pecho brillara , eso sí la capa me la tuve que sacar porque molestaba un poco a mis rápidos movimientos.
A Montevideo lo agarré de sorpresa, toda la semana a mil, que linda sensación, me sentí necesitado, je!

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