2/21/2008

Confirmado, nuestra dieta es perfecta

Ayer miércoles, como todos los miércoles mi Sylvia me arrastra al super, resulta que en ese particular día la cadena "Disco" realiza una feria de frutas y verduras donde los precios son muy aceptables y se encuentra más variedad que de costumbre.
Sylvia es muy estricta con su dieta, y me refiero como dieta a un régimen alimentico elegido y no impuesto, a ella le encanta tener sus frutas frescas por la mañana y sus vegetales crujientes al mediodia y no hay nada de malo en eso.
Yo en cambio, a pesar de que los "verdes" me persuadan me inclino a comer porquerías, no tengo el mismo espiritú y determinación y no hay caso.

Los supermercados me paspan un poco y es entonces que "diseñé" una estrategía muy simple para disminuir el tiempo de permanencia, mientras mi Sylvia elige , yo tomo un carrito y le pongo dentro algo que me guste, de esa manera me aseguro que nadie lo toque.
(La razón es que es practicamente imposible caminar con él entre los stands.)
Y voy a buscar las bolsitas con frutas y vegetales que Sylvia haya escogido, a su vez selecciono alguna cosita, buenos tomates, unas buenas lechugas (siempre hay que tenerlas a mano para acompañar el colesterol).
El carrito estaba casi completo, unas naranjas bien rellenitas, manzanas bien rojas, mis tomates y lechugas rozagantes, un buen atado de puerros, las bananas de color y textura ideal, en fin perfecto stock.
Me encamino a mi carrito, no lo veo, alguien se lo llevó, no es la primera vez que ocurre, me imagino, este estaba tan bien, fruta y verdura seleccionada con el mayor esmero, toda una tentación.
Me caliento, me ofusco, "calmate muchacho!" dijo la voz de cordura y comenzamos la nueva selección.
Yo me pregunto, quién habrá sido el haragán? estamos en el país de la "viveza criolla" y me las banco, pero que miércoles habrá hecho con los 5 litros de cloro que estaba debajo de toda la fruta?

1 comentario:

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Momentito!!, que algunas sanas e inocentes despistadas, lo hacemos sin querer!! La otra vez, sin ir más lejos, llegué a la caja con un carrito cargado de cosas...que no eran mías, pero lo terrorífico de la cuestión es que había una carteraaaa!!! Te aseguro que me puse a buscar a la dueña desesperadamente. La encontré, fue una situación un cachitín incómoda. Lo peor fue que ella no tenía mi carrito...