9/04/2007

En un país sin nombre...

Hay cosas que no entiendo y no entenderé nunca, el porqué de mis cosas cuando por-qué es un pero y no una causa, una decisión. Y mis cosas son mi pareja,mi hogar, mi familia, mi país.

Vivo en un país tan chiquito que bastan no más de ocho horas para atravesarlo de punta a punta, un país tan chiquito que por conocernos casi todos no coincidimos en como vivirlo. Un país tan chiquito que sería más fácil de quererlo, que sería mucho más dificil en golpearlo.

Pero no entendemos lo que somos y pensamos que ya está todo hecho, que no hay nada por hacer, nos conformamos en vivir en chiquito y no crecer.
Nos rotulamos y salimos con marcas en la frente que no son necesarias, nos conformamos con lo que dicen de nosotros los más notorios habitantes del país chiquito.

Y dejamos que hagan de nosotros lo que quieran los más resolutos, los más absurdos y los más atrevidos, porque seguimos viviendo en las fronteras del país chiquito, del país sin nombre.

Llegamos al limite de lo permisible, hasta nos quieren decir que tenemos que hacer dentro del país chiquito, no se sabe acaso que los errores y virtudes de un país sólo se comparte con los habitantes que viven, sufren y rien dentro de sus fronteras?

En estos días los politicos del país chiquito dicen que somos muy civicos, que somos civilizados porque dejamos que un puñado de gente de un país un poco más grande entrara a nuestra casa a insultar y hacer pensar que son dueños y señores de la verdad.

Quisiera saber si los habitantes del país chiquito cruzaramos al otro lado a decir lo mismo podriamos tener las mismas ventajas del improperio barato y la bastarda voluntad de golpear las dos mejillas y no ocurriera nada.

A no confundir al país chiquito de terreno a un país chiquito de orgullo, más allá de razones o sin razones este país chiquito sin nombre propio tiene el nombre de un rio y como tal su caudal crece con las tormentas verdaderas y no confunde los destellos del relampago con los de los flashes de las camaras baratas que siguen a los hombres que prestan su imagen para conseguir algo a cambio sin importar las consecuencias.

Mi país chiquito rehúsa a entender que más allá de gobiernos despreocupados necesitamos conciencia colectiva para que este país sin nombre no se golpée, ni se deje golpear.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Alfredo,

como ya comente anteriormente yo naci en un pais grande, igualmente tambien comente que mi nombre se debe a un gran amigo de mi padre, que es de un pais chiquito. Poniendome a pensar, los mas "amigasos"mios, aca en Europa, siempre fueron de un pais chiquito.

Desde hace tiempo me carcome la pregunta: que pasaria si cierto objeto de discordia estubiese del lado del pais grande y no del chiquito? Sera por este motivo el problema?

El otro dia se me ocurrio preguntar esto en un blog de un pais grande. Las respuestas no fueron muy variadas que digamos, se movian entre "pone acentos gil!" y "callate, habitante de pais chiquito!" :) Habre puesto el dedo en la llaga? :)

Mejor continuo soñando con los paises chiquitos, continuo soñando en llevar la "guita" a los bancos de Luxemburgo, a jugar en el casino de Monte Carlo y en ir a esquiar a Andorra.

Mejor continuo con las cosas chiquitas porque...cuanto mas grande el cul..... mas grande la cag.... o no?

Saludos

Walter

Alfredo dijo...

Walter: Sabes cual es la "cosa" que existen todavia personas que se dejan manipular, pero también existen gentes de mente amplia como vós, por ejemplo.
Gracias por estar, un abrazo