5/31/2007

Los dos caminos


Mabel era la hermana melliza de Joaquin , eran dos gotas de agua, dos gotas de agua diferentes por cierto, Mabel no se parecía en nada a su hermano, ella era alta,esbelta, Joaquin tirando a bajito medio gordito.
Lo que Joaquin tenía de desconfiado, Mabel lo tenía de curiosa, ya a temprana edad se notaba esa extraña inclinación de querer saber todo.

Los padres la habían puesto de medio pupila en La Sagrada Familia, una escuela privada católica, en cambio Joaquin insistió en ir a una pública porque no confiaba en los curas, era muy raro ver a esos hombres con largas polleras negras, decía él, quién sabe que ocultan, se preguntaba y como sus padres sabían lo insistente que podía llegar a ser Joaquin, no tuvieron reparo en mandarlo a la escuela No50, de enseñanza pública.

Mabel se destacaba en astrononía, filosofía y por sobre todas las cosas catequesis, el cura Fulgencio confundía su simpático interes en decifrar la fé con devoción y eso la llevaba a tener las mejores notas de la clase.

Un día la profesora de geografía llevó a la clase a las Sierras de Mahoma, nunca supe porque se llamaban así, pero era todo una aventura recorrer el terreno que formaban un verdadero mar de piedras, de tanto en tanto se detenían y la profe explicaba el origen y formación de distintas rocas y de paso admiraban el paisaje desde distintas alturas.

A unos 20 metros se divisaba un camino que se bifurcaba en dos, cada uno de las divisiones tenía un cartel, el de la derecha decía Razón y el de la izquierda Impulso.
Naturalmente Mabel preguntó porque tenían esos nombres...
-el que dice Razón es el más corto-dijo la profesora
-porqué, no entiendo-exlamó rapidamente Mabel
-y bueno el sentido está en que la razón siempre tiene término, el limite llega cuando se encuentra el resultado- explicó con total convicción y autoridad la profe.
-en cambio el que dice Impulso, como su nombre indica es un movimiento que continuamente instiga, impulsa, sugiere, el impulso siempre te induce a hacer algo imprevisto, probablemente eso ha sido lo que siempre nos lleva a descubrir, a conocer-finalizó.

Y así, de esa manera Mabel corrió hacia el camino señalado con el cartel que decía Impulso y nunca más se la volvió a ver.

*por información de las Sierras de Mahoma

2 comentarios:

Luz dijo...

Nice!
Podría ser esta otra interpretación de The Road not Taken...
Ojo que el impulso a veces te lleva a mal puerto. A veces muy a menudo ¿no?
Digo, in my humble opinion...
besos Alf!!

Marcelo dijo...

Yo decidí tomar el camino del impulso hace hoy 2 de junio, exactamente 10 días, y no sé dónde voy a parar. Voy sin frenos y en una bajada muy empinada, pero voy felíz y creo que voy a escracharme contra el altar de alguna iglesia :P

Saludos!