4/07/2007

Lentes de sol



Hay veces que me da por pensar fuera de mi, no en el sentido de autoanálisis sino que como si fuera entidad totalmente diferente, el análisis es particular, inquisitorio y hasta tal vez profundo si te lo propones, pero es personal.

El pensar como si tus alrededores estuviesen sin vos es analizar sin compromisos, es decir, sin que nada o nadie te lleve a comprar tu opinion o influenciar tu pensamiento.

Cuando somos niños todo era más facil, blanco o negro, malo o bueno, sin compromisos pero sin autoridad,lo que pensabamos no hacía mas que definir el momento porque al ser niños, el futuro era impensable. Ya siendo adolecentes y dependiendo de cuanto o que rápidamente maduraramos, nuestro pensar empezaba a tener sentido más allá del bien y el mal, nuestra opinión comenzaba a pesar, porque el futuro comenzaba a crecer.

Ya planificando vimos, a ese particular momento, que el futuro era posible y debíamos envisionarlo, el bien y el mal, el blanco o negro ya no eran cuestión de si o no, el bien y el mal se convertían en justicia o injusticia, soñabamos en construir nosotros el mundo, la colonia de las abejas donde cada una tenía una función y no se quejaban, era nuestro ideal.
El mundo era arcilla y nosotros los artistas que teníamos las manos libres para moldear a nuestro albedrío.

Revolución era la palabra en la que creíamos, el balance de las cosas se tamizaba en un embudo muy fino en el que sólo podía pasar el más digno, el más puro.
La cosa era que no había margen de error en nuestro juzgamiento, era todo o nada, aunque el tiempo iba pasando y la revolución no llegaba, al menos en nuestros términos y lo que demora es mora.

Más allá de nuestros ojos llevamos la visión del futuro pero los lentes de sol de la realidad no nos dejan ver con la claridad debida.
El idealismo no existe, existen si las teorias que no dejan de ser más que eso, la práctica de los ideales se corrompe por las falencias naturales de nuestro ser y las soluciones se convierten en problemas y los problemas en las pruebas de que no somos más que seres complejos, tan complejos que no nos podemos poner de acuerdo en que es revolución y que es involución.

3 comentarios:

Mahatma dijo...

Muy buena observación, Alfredo!

La visión de niño es "pura", sin prejuicios, pero es también inexperta, no puede ver el "conjunto", o por lo menos comprenderlo. Poco a poco vamos viendo más, pero tampoco en conjunto, sino particularizando situaciones, y poniendo nuestro granito de arena (nuestros deseos y aspiraciones) en cada una de ellas, a medida que van apareciendo.

De ese modo caemos en una visión caótica y desesperanzada: son muchas las cosas que podemos hacer, o no hacer, y las que queremos o no queremos hacer, etc., es mucho para nosotros afrontar todo ello... y nos agriamos (como el vino viejo), porque la "realidad" no condice con nuestro deseo.

¿Llegaremos alguna vez al punto en que nos demos cuenta (con total convicción) de que podemos quitarnos los anteojos de sol, y no desear nada? Ver todas las cosas como unidad, no distrayéndonos en cada caso particular. Sólo ser. ¿Será esa la salida?

No lo sé, querido Alfredo. Lo importante es que nos lo planteemos, y que podamos, por lo menos, ver dónde estamos.

Un abrazo!

M.

Luz dijo...

Solo "Ser" guau, qué bueno estaría!...Es tan cierto lo que dice Mahatma acerca del desapego. Personalmente creo que nunca podría lograrlo lamentablemente.
Apenas sé dónde estoy parada...
¿Lo sabré?
Besos chicos!

Alfredo dijo...

Gracias por vuestro comentario, si sería lindo ser imparciales, no?