12/20/2006

No te quedés ahora que falta poco...


El señor Medina se levantó de su cama, se lavó los dientes, se bañó, se pusó el traje gris de todos los días y se fué a trabajar.

Llegó a la oficina. Prendió la PC. Miró la hora y pensó "que raro Cristina no ha llegado".

Abrió la carpeta, notó que faltaba un día en el almanaque, de repente la silla en la que estaba sentado se esfumó como por arte de magia, ahora el escritorio, la pc y de a poco todo a su alrededor.

Aterrado se refugió en un rincón de la pequeña oficina, estoy soñando, pensó. Corrió hacia el baño, se enjuagó la cara, no se reconoció.

El señor Medina había nacido hacia exactamente 64 años, sin embargo no se habia afeitado y su cara lucía muy tersa.

Definitivamente soñando, se dijo. Bajó los 5 pisos corriendo, llegó a la calle, la encontró completamente desierta.

Caminó, deambuló por el districto comercial de la pequeña ciudad, cuanto más caminaba menos avanzaba, a sus espaldas lentamente las calles que recorría se alineaban en una línea interminable.

Las casas y edificios se parecían unos a otros, los mismos colores se repetían a su paso.

Cansinamente, ya casi sin fuerzas, el señor Medina se sienta en el único banco de la única plaza existente mirá a su alrededor, no ve a nadie a su derecha o a su izquierda, ya totalmente entregado a su extraña fé, atina a mirar a sus espaldas.

Un cielo enormemente azul y cristalino servía de techo a una inmaculada ciudad, y miles de rostros conocidos y de los otros lo observaban, lo miraban intensamente como esperando.

Cuando quizo gritar,no pudo, se puso a llorar a mares, la voz no salía, su pies no respondían y el suelo debajo se derretía. Quería alzar las manos, agarrarse del paisaje que desaparecía a su frente, mientras a sus espaldas se reconstruía.

Riiiing, riiing!! el reloj sonó, era un sueño, menos mal pensamos todos.

El señor Medina se levantó de su cama, se lavó los dientes, se bañó, se puso el traje gris de todos los días y se fué a trabajar.

Llegó a la oficina, Cristina lo esperaba, como todos los días, con el café , las noticias y los compromisos del día.

-Cristina, sabés, cancelá todo-el señor Medina rompiendo su rutina se fué de compras.

Entró en la tienda de hombres y se probó un traje azul, me lo llevo puesto, dijo, en la puerta le dió el viejo traje gris a un pobre hombre que mendigaba allí todos los días.
Se detuvo en la plaza, miró a sus espaldas y reconoció todo, sonrió y ya más confiado miró al frente, y una vez más sonrió y luego rió, se dió cuenta que enfrente no había nada porque aún no lo había soñado.





3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy lindo el relato...No me preguntes por qué pero se me representaron versos de Fixing a hole:

I´m taking my time for a number of things that weren´t important yesterday...

I´m painting my room in a colorful way...

Será que todos de alguna manera necesitamos "arreglar agujeros" haciendo algo distinto que nos saque de la rutina.

Besos amigo!

Luz

Einstein dijo...

Qué curioso, mientras escribía, en mi cabeza sonaba "A day in the life"
Woke up, got out of bed,
Dragged a comb across my head
Found my way downstairs and drank a cup,
And looking up I noticed I was late.
Found my coat and grabbed my hat
Made the bus in seconds flat
Found my way upstairs and had a smoke,
And somebody spoke and I went into a dream
Y resonando el loop del piano...

Anónimo dijo...

Recién esribí un mensaje y me dio error en la pág...va de vuelta...
¿Te diste cuenta? Los dos pensamos en canciones de un mismo disco!!!
Parece que tu relato tiene bastante del Sargento Pepper...
Besos!!
Luz